Diversión ecuestre
Venus y Adonis

El primer poema sobre caballos que quería compartir es de Shakespeare: un fragmento de su poema titulado Venus y Adonis.
Mas he aquí que de un soto vecino
una jaca de cría, ardiente, joven y altiva,
divisa al corcel piafante de Adonis,
y allá se lanza, resopla y relincha con fuerza:
el corcel de recio cuello, atado a un árbol,
rompe la rienda y va derecho hacia ella.
Imperioso salta, relincha, brinca,
y ya revienta las cinchas trenzadas;
hiere con su duro casco la tierra que lo sostiene,
cuyo hueco seno retumba como el trueno del cielo;
el bocado de hierro tritura entre los dientes,
dominando aquello con que lo dominaban.
Las orejas erguidas; su crin trenzada y colgante
se eriza ahora sobre su cuello arqueado;
sus ollares beben el aire y de nuevo
exhalan vapores como de un horno:
su ojo, que brilla desdeñoso como el fuego,
muestra su ardiente coraje y su alto deseo.
A ratos trota, como si contara los pasos,
con suave majestad y orgullo modesto;
luego se encabrita, hace corvetas y salta,
como quien dice: “Mira, así se prueba mi fuerza,
y esto lo hago para cautivar la mirada
de la bella yegua que está ahí al lado”.
¿Qué le importa la ira de su jinete,
su lisonjero “¡Hola!” o su “¡Quieto, te digo!”?
¿Qué le importan ahora el freno o la espuela que pica?
¿Y los ricos caparazones o los vistosos arreos?
Ve a su amada y nada más ve,
pues nada más complace a su orgullosa vista.
Mira: cuando un pintor quiere superar a la vida
al retratar un corcel bien proporcionado,
su arte rivaliza con la obra de la naturaleza,
como si lo muerto hubiera de superar a lo vivo;
así este caballo aventajaba a uno corriente
en forma, en coraje, en color, en paso y en hueso.
De cascos redondos, cuartillas cortas, menudillos peludos y largos,
pecho ancho, ojo vivo, cabeza pequeña y ollares abiertos,
cuello alto, orejas cortas, patas rectas y fortísimas,
crin fina, cola espesa, grupa ancha, piel suave:
mira, nada de lo que un caballo debe tener le faltaba,
salvo un jinete orgulloso sobre un lomo tan orgulloso.
Solo una muestra
Si te ha gustado este fragmento del poema de Shakespeare, puedes leerlo entero aquí, Venus and Adonis, y atento al próximo poema sobre caballos el martes que viene.
Traducido del inglés. Leer el original