Entrevistas
Phyllis Waltman: entrevista con una artista y autora ecuestre
Nombre Phyllis Waltman
Web y sitios donde puedes encontrarme en internet
Web: www.artforthehorselover.com
www.Michaelsonmain.com
www.Christiancowgirl.net
www.Reindeer-ranch.com
www.Codycountryartleague.com
www.Murphsranchmarket.com
Dónde estoy
Canon City, Colorado
Cuéntanos un poco sobre ti: ¿cuál es tu trayectoria y de dónde vienes?
Nací y me crie en una granja-rancho del oeste de Colorado, rodeada de animales, y el que más me llamó la atención fue el caballo.
En cuanto pude subirme a un caballo, ayudándome de laderas, cercas, guardabarros o zanjas, empecé a montar. El dibujo llegó más o menos al mismo tiempo.
Más tarde, después de licenciarme en Bellas Artes en la Universidad Estatal de Colorado, en Fort Collins (Colorado), acabé dedicándome al arte y, como es natural, me centré en el caballo como tema. Trabajé con lápiz durante varios años y más tarde pasé al acrílico, añadiendo color a mi paleta.

¿Qué fue primero: la fotografía, la escritura y el arte, o los caballos?
Hace ya tiempo, pero creo que fue el caballo, seguido muy de cerca por el dibujo. De niña, mis pasatiempos principales eran dibujar y montar. Hacia la mitad de mi vida, después de llevar varios años fuera de los estudios, trabajaba en una oficina y decidí averiguar qué me gustaría hacer de verdad. Solo se me ocurrieron dos opciones: trabajar con caballos o dedicarme al arte. Nos mudamos a Arizona y pasé un año maravilloso trabajando en un rancho de caballos árabes, pero al final me decanté por el arte. Intenté compaginar las dos cosas, pero trabajar a tiempo parcial en el rancho suponía un mínimo de 5 días a la semana, y en realidad necesitaban una dedicación de 6 días y medio.
¿Qué te inspiró para crear Sunny Boy and Little Sunny?
Sunny Boy and Little Sunny surgió de una salida para reunir material para futuros cuadros. Jim y yo, durante un viaje, paramos en Cody (Wyoming) y encontramos unos folletos con cosas que hacer en la zona. Uno de ellos era una visita a la cercana reserva de mustangs salvajes. No podía dejar pasar esa oportunidad, así que salimos con las cámaras en la mano a ver los caballos salvajes.

¿Cómo hiciste las fotos para tu libro? ¿Fue un proceso difícil?
Nos encontramos con un grupo y pasamos mucho tiempo haciendo fotos. Al final Ken, nuestro guía, nos dijo que había visto otro grupo un poco más arriba y quería llevarnos allí. Dejamos al primer grupo muy a regañadientes. Al llegar a la segunda manada, pasaron por la zona tres camionetas que asustaron a la primera. Los veíamos venir por encima de la loma. Emocionados por ver correr a tantos caballos, nos preparamos para hacer todas las fotos posibles. Mientras tanto, el guía también estaba emocionado y nos señalaba un potro recién nacido en la manada. Había estado allí el día anterior y el potro no estaba. Así que, cuando la primera manada llegó hasta el segundo grupo, salieron todos al galope. Yo también tenía la vista puesta en el pequeño; era tan mono, todo patas, y nunca había tenido que correr.
Ken, el guía, nos señaló qué caballo creía que era el padre, ¡y la historia de la familia se desarrolló delante de nuestros ojos! No dejé de disparar la cámara tan rápido como podía.
Literalmente se calentó y, hacia el final, empezó a fallarme. Si la dejaba descansar un momento, hacía unas cuantas fotos más y volvía a apagarse, pero con un poco de oración volvía a arrancar. Seguimos a las manadas a pie lo mejor que pudimos hasta que el guía no nos dejó avanzar más. ¡Ni que decir tiene que yo habría seguido todo el día! El potrillo era una preciosidad. Hasta que no revisé las imágenes no me di cuenta de toda la historia.

¿Sigues la pista a los animales que fotografiaste?
Esto ocurrió en septiembre de 2009. Volvimos en julio de 2010 para ver si encontrábamos a los caballos. Viven en 110.000 acres de terrenos de la BLM. Aquella vez sí encontramos al padre, Sunny Boy. En septiembre de 2010 volvimos a Cody para un festival de arte y hablamos de nuevo con Ken. Cuando ya nos íbamos de Cody, nos llamó para decirnos que había visto a Little Sunny, claro que ahora un año mayor. No llegamos a verlo, pero tenemos pensado volver este año.
También eres artista ecuestre, ¿cuánto tiempo llevas pintando?
Llevo unos 25 años dibujando y pintando de forma profesional. En realidad, desde la primera infancia.
¿Cuáles han sido tus principales influencias, tanto literarias como artísticas?
Empecé con el lápiz, y Robert ‘Shoofly’ Shufelt era alguien cuya obra admiraba mucho.
The Black Stallion, de Walter Farley, era mi libro favorito de niña, y más recientemente me inspiran de muchas maneras las historias de Seabiscuit, Secretariat e Hidalgo. Soy más de cine.
Y, sobre todo, Rosa Bonheur, una pintora francesa del siglo XIX que hizo cuadros de caballos increíbles. Una vez, visitando el Metropolitan Museum de Nueva York, entré en una sala y allí, en la pared, estaba su enorme cuadro de 8’ x 16’ La feria de caballos. ¡Me dejó literalmente sin aliento y me quedé allí sentada empapándome de todo!

¿Tienes (o has tenido) algún animal concreto que sea la musa de tu obra?
Mi marido lleva años diciendo que quería escribir un libro. A mí nunca me interesó, pero cuando ocurrió todo esto y tuvimos la suerte de presenciarlo, sentí que teníamos que compartirlo.
¿Hay algún lugar en particular que te inspire?
A Jim y a mí nos gusta viajar, y siempre que salimos estoy alerta buscando lo que yo llamo “paisajes con caballos”. Siempre me dan ganas de ponerme a pintar. Y cualquier tipo de evento ecuestre está lleno de cuadros en potencia.
¿Qué efecto crees que tendrá internet en el arte y la literatura?
Creo que internet tiene y tendrá un efecto enorme en la forma de hacer marketing. Tiene el potencial de llegar a gente de todo el mundo.
¿Ha influido en tu obra?
Por ejemplo, Jim ha encontrado el libro a la venta en Nueva Zelanda. Internet nos permite llegar a gente de todo el país y de todo el mundo.

¿Qué otras cosas te apasionan?
El diseño, que por supuesto forma parte de la pintura; al ir desarrollando el libro, descubrimos que el diseño era una parte enorme de que funcionara.
Ahora vivo en el desierto de las altas llanuras de Colorado, y cada primavera me encanta diseñar y rediseñar mis jardines: ¡se convierten en otro tipo de “lienzo” para mí!
Además, me apasiona aprender a caminar junto al Señor Jesús y la Trinidad y tener una relación personal con ellos. De ahí viene mi talento, y mi pasión por ambas cosas está para compartirla a través de mi amor por los caballos.
¿Estás trabajando en algo nuevo?
Ahora mismo estoy pintando a otro de los sementales de la manada de Sunny Boy. Cuando volvimos el verano pasado para ver cómo estaban Sunny Boy y Little Sunny, estuvimos observando un grupo. Uno de los sementales tenía un par de yeguas y un potro. En un momento dado, el potro empezó a correr de un lado a otro, dando saltos y pasándolo en grande.
Al final, al padre, o eso me pareció, se le acabó la paciencia y empezó a hacerle saber al potro que era hora de calmarse. Salió detrás del potro y conseguí una foto con su crin levantada al aire. Ya había hecho otro cuadro, titulado Free Spirit, de un semental que se acercaba a un rival con la crin levantada del mismo modo. Parecía que lo hiciera a propósito. Aquel día no hacía viento.

Si tuvieras que resumir en una frase sencilla lo que sientes por los caballos, ¿cuál sería?
Dicen que el amor es acción, y de eso trataba toda esta historia de Sunny Boy y Little Sunny: del amor del padre, que se arriesgaba a perder su manada de yeguas por proteger de los intrusos a su yegua y a su potro. Eso hizo que me enamorara aún más de los caballos.
Habrá más
Gracias a Phyllis por responder a la entrevista y compartir su obra. No dejes de visitar su web de arte de vez en cuando para estar al día de sus últimas obras.
Y atento a más entrevistas con autores y artistas del caballo.
¿Eres autor de libros sobre caballos o conoces a algún autor ecuestre que te gustaría ver en estas páginas? Deja tu nombre y tu web en los comentarios o escríbenos para participar.
Traducido del inglés. Leer el original