Entrevistas
Lisa Marie Ford – Entrevista a una autora, artista y fotógrafa de caballos
Nombre
Lisa Marie Ford
Sitio web y lugares donde encontrar mi obra en internet
Sitio web: www.picsbylis.com
Blog: apps.picsbylis.com/blog
Facebook: picsbylis (fotos y obras de arte) y crittertales (libros y poesía)
Twitter: @picsbylis
Dónde estoy
Tierra de granjas familiares, EE. UU. (es decir, Conneautville, condado de Crawford, Pensilvania)
Cuéntanos un poco sobre ti: ¿cuál es tu trayectoria y de dónde vienes?
Soy fotógrafa en vaqueros, garabateadora profesional, artesana de las palabras, dibujante de monigotes y aficionada a todo un poco, además de granjera poeta, cuentacuentos y exageradora tradicional de las de toda la vida.
Como granjera lechera estadounidense de sexta generación, vivo y trabajo en la granja lechera de mi familia, rodeada de algunas de las curiosidades más graciosas de la naturaleza.
Me encanta escribir y leer detalles que alimenten la imaginación, tanto que tengo fama de enrollarme y de escribir “novelas” en los correos electrónicos (cosa que, según mi padre, comprobarás si llegas al final de esta entrevista). Me encanta mirar las estrellas y soñar despierta. También tengo fama de tropezar con mis propios pies con bastante frecuencia, lo que se conoce como una patosa de primera.
Pic By Lis, el estudio Down on the Farm, es mi negocio de fotografía y diseño; incluye los marcapáginas, postales, tarjetas, pósteres y calendarios Critter Express, todos 100 % originales en fotografía, poesía y diseño, además de fabricados en EE. UU. También soy la autora de la serie de libros The Critters That Call the Farm Home, libros de poesía y fotografía para niños de todas las edades. Hasta ahora hay cuatro: The Bunny Dance, A Spring Dance, The Deer y Candy the Colt.

Te llamas Lisa, ¿por qué Pics By Lis? Sé sincera, ¿fue una errata o algo así?
Algo así: verás, solo un “papá” acortaría un nombre de cuatro letras que él mismo ayudó a ponerte. El mío siempre me ha llamado así… eh… salvo en ocasiones muy contadas… malentendidos… que requerían usar mi nombre completo y la silla de castigo… no es que fuera mala, ¿eh?, yo era el angelito de todos los primos… ejem…
En fin, luego mi madre y mi prima mayor Darcy, que era más bien como una hermana para mí, lo adoptaron. Con los años, la familia y los amigos también se acostumbraron. Y para cuando llegué a la preadolescencia, la gente me conocía, decía “Lisa” quizá una vez y al final de la conversación ya lo habían acortado a “Lis”.
Mis otras primas también se criaron en la granja, así que estábamos muy unidas. Mi abuela dice que era como “criar” cuatrillizas con las cuatro chicas, sin contar a los chicos, más todos los primos segundos que venían de visita. Nunca jugábamos a las “casitas”, jugábamos a las “oficinas”. Todas teníamos negocios y también montábamos una tienda, apoderándonos de la casa de la abuela. Je, je, je. A menudo mi negocio era un estudio de fotografía llamado… Pics By Lis.
Ya que hablamos de nombres, ¿qué es exactamente Critter Express?
Critter Express es mi línea de productos: postales, tarjetas, marcapáginas, etc. También surgió en los buenos tiempos de antaño.
Empecé a hacer tarjetas para todo el mundo, con sus sobres, sellos dibujados a medida y matasellos de imitación a los que llamé Critter Express. Seguro que mis abuelos o alguien conservan algunos de aquellos originales por ahí. Todavía me encanta.
¿Cuándo hiciste tu primera foto?
Era demasiado pequeña para recordar la edad y la fecha exactas; mi padre sujetaba la cámara, me dejaba decirle a qué apuntar y pulsar el disparador. Por suerte, mis tíos me compraron mi primera cámara, así que tenía con qué defenderme. Verás, yo era el blanco favorito de mi madre y mi padre, de mi abuela, de mi tío y de Darcy, a quienes les encantaba la fotografía. Cuando yo era pequeña, mi padre y mi tío revelaban ellos mismos buena parte de sus carretes.

¿Qué cámara utilizas?
Una réflex digital Nikon con objetivos Nikkor: ahora mismo un 35 mm 1.8A y un teleobjetivo zoom de 75-300 mm, además del objetivo del kit. Mis próximos objetivos probablemente serán el Nikkor Micro/Macro de 60 mm, quizá el de 105 mm para bichos como las libélulas, que son muy inquietas, y algún día uno de 600 mm. También sigo adorando mi Kodak Z7590, que fue mi primera digital, con una calidad de color excelente, aunque por desgracia está medio jubilada por vieja. Cuando disparo en película, uso la vieja Canon AE-1 de la familia. También colecciono cámaras antiguas; entre ellas tengo la Brownie de mi bisabuela y una cámara de bolsillo Kodak Model B.
Si pudieras elegir cualquier cámara (sin importar el precio), ¿cuál sería?
Una cámara 100 % fabricada en EE. UU.: de gran calidad, muy resistente, con unas prestaciones excelentes y flexible para disparar de forma natural, sobre la marcha. Con las funciones de las mejores réflex digitales de gama alta, puntos de enfoque personalizables, enfoque manual y automático, y un sensor con una calidad de color excelente, mejor que la de cualquier respaldo digital, pero que, a diferencia de la mayoría de esos respaldos de muchos miles de dólares, siguiera siendo fácil de llevar para fotografiar la vida allí donde ocurre, no solo entre las cuatro paredes de un estudio. Por supuesto, con objetivos incluidos: cristal excelente, con un par de objetivos macro para acercarse y ponerse justo encima de las cosas o para quedarse a unos pasos y aun así captar el detalle. Y uno de esos de 600 mm o, ya puestos a soñar, ¿por qué no uno de 700 u 800 mm? Ya sabes, de esos con los que puedes acercarte con el zoom a ese ciervo que está en el fondo de la finca, muy detrás del establo, a casi una milla, y contarle todas las garrapatas del lomo. Naturalmente, también haría falta un ordenador capaz de procesar esas imágenes y con mucho espacio de almacenamiento.

Una garantía a todo riesgo también estaría genial, y probablemente una mula de carga, muy tranquila y cariñosa, para cargar con todos esos objetivos. Tampoco me importaría tener una que hubiera pertenecido a Ansel Adams o a John Ford.
¿Quiénes son tus principales influencias?
Joshua Chamberlain (del 20.º de Maine) es el único de Maine que se me ocurre ahora mismo. :0) {Perdón, no he podido resistirme}
¿En la fotografía, la escritura, el arte y/o la vida?
Mi familia, sobre todo mi padre, David V. Ford, sería mi principal influencia. Además de nuestro estilo de vida y de mis propias experiencias, así como de las que me han transmitido.
Fotografía: John Ford, Ansel Adams
Escritura: J.R.R. Tolkien, Robin McKinley, Mark Twain, A.A. Milne, Conor Makem, Mickey Spain…
Arte: Jacqueline Collen-Tarrolly, Olaf Wieghorst, Charlie Russell, Robert Griffing… (no sé pintar como ninguno de ellos, pero me inspiran :0)
Vida: Daniel Boone, Audie Murphy, Teddy Roosevelt

Fotografías mucho más que caballos, ¿cuál es tu tema favorito?
La vida…
La vida natural de los bosques, los arroyos y los campos, desde los tréboles hasta los hongos y las flores.
La fauna salvaje: en tierra, en el cielo y bajo el agua; desde ciervos y cernícalos hasta pavos, e incluso murciélagos y auras gallipavo.
La vida en macro: esos detalles de cerca de las curiosidades de la naturaleza que nos rodean, si nos tomamos el tiempo de echarles un vistazo; desde ranas y sapos hasta hormigas y mariposas, gotas de rocío y escarcha hexagonal.
La vida de granja: collies shetland y patos criollos, caballos cuarto de milla y cabras enanas, vacas y terneros Holstein y Jersey.
La vida humana: las sonrisas y risitas de los niños, la promesa de los estudiantes de último curso de instituto, el tierno amor entre personas que se dan la mano, bailan o incluso se dan un besito en la mejilla.
Y las curiosas profundidades de la vida más allá de lo que podemos tocar y sentir: las ilusiones, las luces y las sombras del tiempo y del espacio, y lo que hay más allá. Todas esas cosas cotidianas y extraordinarias que pasan en la granja, en mi rincón del mundo.
¿Tienes (o tuviste) un animal concreto que sea la musa detrás de tu obra?
Los Critters That Call the Farm Home. Mister Bagpipes, el collie shetland, que tiene su propio club de “fans” por todo el mundo. Le gustaba cantar y tiene muchas campanas que toca, empezando por la primera que le dimos para que la hiciera sonar cuando quería salir. Cecil, mi cuarto de milla, ese tipo encantador que pone caras graciosas. Le gusta deambular por el prado emborrachándose con manzanas y luego vuelve tan pancho al establo a curarse la resaca con bicarbonato. Necesito tener un perro y un caballo, a ser posible una o dos vacas y quizá una cabra. Mi primera vaca fue Baby Kay; mi primer caballo, Cocoa; mis primeros perros, Dandy y Megan. También me encanta la fauna salvaje: ciervos de cola blanca, cernícalos americanos, ranitas spring peeper, conejos de Florida y similares.

¿Dónde te has sentido más inspirada, pero sin una cámara que funcionara?
Navidad de 2004: 14 ciervos de cola blanca (todos machos, desde los que apenas tenían botones hasta los de un montón de puntas) corriendo por el campo detrás del prado, con mi caballo y una novilla Jersey-Holstein en el prado. Acababa de recibir mi primera cámara digital, que agarré en lugar de la vieja y fiable Canon AE-1. Clic, clic, clic… reviso… ahí está la mejor y más bonita foto que había hecho nunca… Y entonces la cámara defectuosa se la tragó, junto con la mayoría de las demás fotos. ¡Ay! ¡Estaba ahí, lo comprobé, y no la borré! Perdón, todavía no me he recuperado.
¿Qué efecto crees que tendrá internet en el arte y la fotografía?
Internet ya ha tenido efectos muy buenos y muy malos, no solo en las artes visuales, sino también en la escritura y la música. Mucho es bueno, asombroso y maravilloso: la capacidad de conectar a través de un mundo por el que quizá nunca caminaremos y de conocer a amigos que de otro modo no sabrían que existes.
Y mucho más bueno ha pasado y pasará; sin embargo, como con todo, siempre hay alguien que lo estropea para los demás. Así nacieron los “mensajes reenviados” y otros problemas. Yo nunca los reenvío. Sé que hay alguna pobre alma por ahí, como yo, cuya obra original acabó circulando de algún modo y cuyo nombre “casualmente” desapareció de los créditos. Esa idea ignorante que tienen algunos de que “todo debería ser gratis” y de “conseguir algo a cambio de nada” solo va a perjudicar a las personas y a los empleos; de hecho, ya lo ha hecho.
Las obras creativas requieren tiempo y talento, algunas tardan años en crearse y muchas implican algo que no es fácil de dominar. Eso merece respeto, y el respeto suficiente como para reconocer el mérito a quien le corresponde.
Además, parece que internet ha hecho a la gente más ignorante que nunca. Allí la verdad no significa nada, porque ahora cualquiera puede publicar lo que quiera y alguien olvidará lo que decía la abuela: “No te creas todo lo que ves ahí”.

¿Ha tenido algún efecto en la tuya?
Sí, he “conocido” a gente de todo el mundo a la que posiblemente nunca habría conocido sin él. He tenido oportunidades maravillosas que quizá no habría conseguido sin internet. Tampoco habría podido mantener tan buen contacto con amigos y familiares sin el correo electrónico. Pero también he sido víctima de “préstamos” e intentos de robo de obras. Me han copiado bastantes diseños sin permiso y mis textos han “influido” en otros (no llega a ser plagio, pero se parecen bastante).
Ha habido gente que ha intentado aprovecharse de mí a través de mi negocio, pero soy una Ford, bastante cabezota, así que no les va a funcionar. Eso me ha obligado más bien a poner marcas de agua o nombres sobre las imágenes que tengo en la web, y me hace dudar antes de compartir poemas o cuentos nuevos en mi sitio sin registrar antes oficialmente los derechos de autor. Lo triste es que, en cuanto se crea una obra, ya está protegida por derechos de autor, pero, como prueba, lo mejor es registrarla oficialmente. Lo bueno es que permite a quienes no pueden verlo y tocarlo en persona echar un vistazo a parte de mi obra y asomarse a la vida de granja.
¿Cuál es tu imagen favorita a nivel personal?
Caramba, no sé si podría elegir solo una; soy muy indecisa con esas cosas. Por supuesto, me encanta “The Sheltie Collie”, protagonizada por Bagpipes, y “Through the Window Frame” y “The Guitar” son mis fotos más artísticas. Me encantan las luces del norte, la aurora boreal, así que también me encanta “Once Upon a Dream”, con las formas de “caballo y cabeza de carnero” que más o menos dibujan. También me encantan la luna y las estrellas, y disfruto haciendo collages. “Splashing in the Creek” es bastante popular, pero mi encantador caballo Cecil en “Hay There” hace sonreír y reír a todo el mundo. Cada una guarda un recuerdo especial para mí, pero también ha significado algo para otras personas.
Ojalá tuviera una cámara capaz de captar lo que ven nuestros ojos y que cada parpadeo fuera el obturador cerrándose. Las cámaras pueden acercarse, pero nunca es exactamente lo mismo.

Por supuesto, en cuanto nos movemos, aunque sea con una respiración, nuestra perspectiva cambia. El ojo humano puede escoger un copo de nieve en plena tormenta y verlo caer a la Tierra, sin dejar de ver el resto, y ese árbol de allí, y el caballo en el prado detrás del árbol, y luego volver a cambiar rápidamente el enfoque a los pájaros del árbol. Pero a veces tenemos suerte y una escena gris en un día deprimente, con un simple clic, puede verse en una fotografía tan bonita y tan distinta de la realidad.
Escritura y fotografía: perspectivas distintas, ¿alguna similitud?
Para mí, cada foto es una historia, o al menos parte de una; un recuerdo. Me gusta tratarlas como tal poniéndoles título; algunos son grandiosos y tienen un significado especial para mí, y otros son sencillos, como una descripción. A su vez, como tengo una imaginación muy viva, para mí cada historia o poema debería dibujar, pintar y plasmar una imagen o un mundo para el lector, como lo hacen para mí.
¿Tienes algún ritual secreto que te ayude a entrar en la zona para escribir?
Las 3 de la madrugada. Parece que siempre que hay una vaca que necesita ayuda para parir a su ternero o cuando nacen los corderos, son las 3 de la madrugada. Del mismo modo, creo que el mejor momento para las ideas y la creatividad son las altas horas de la noche o de la madrugada.
Por suerte soy un ave nocturna, algo que no siempre sienta bien en una familia que tiene que salir antes que la mayoría para el ordeño.
A menudo me he despertado con una idea y me he quedado escribiendo un poema, o estoy haciendo algo u oigo algo y, ¡zas!, tengo que apuntar esas ideas. Soy como mi abuela y mi padre: siempre intento tener a mano un bolígrafo y un bloc de notas. A veces han sido rollos de papel de cocina en el establo. También he olvidado más cosas de las que jamás escribiré o recordaré. Por la razón que sea: no encuentro un bolígrafo que funcione, voy conduciendo o, a menudo, alguien empieza a hablar justo cuando se me ocurre la idea para un verso… y, ¡fiu!, se ha ido. A veces, con suerte, consigo recuperar algo parecido, pero, por desgracia, a veces se pierde por completo.
Por suerte, hace unos 10 años me compré un ordenador con el dinero de mi graduación y escribo más rápido a máquina que a mano, así que eso ayuda. Me encanta poner el lápiz sobre el papel y los cuadernos de poesía, pero la facilidad y la rapidez de pasar un pensamiento al ordenador son insuperables. Por desgracia, no soy de las personas que pueden grabar en voz el poema, la historia o la idea. En cuanto empiezo a hablar, pierdo por completo el hilo.

¿En qué fases participas en tu primera serie de libros, Critters That Call the Farm Home?
Ahora mismo participo en casi todas, porque me autopublico. La poesía, la fotografía y el diseño son 100 % originales. Encargo a una imprenta tiradas de cierta cantidad y luego intento venderlos y promocionarlos desde ahí. Quizá algún día me gustaría trabajar con una editorial, porque me gustaría tener más tiempo para la parte creativa, pero hasta ahora ha sido un problema, porque soy bastante quisquillosa o, mejor dicho, supongo que cabezota.
Verás, insisto mucho en que quiero que se impriman y fabriquen íntegramente en Estados Unidos, por la calidad, pero también para ayudar a mantener los empleos aquí. Hasta ahora no he encontrado ninguna editorial que imprima a todo color sin subcontratarlo fuera, así que ni siquiera los he presentado todavía.
Tampoco quiero que se impriman con tintas de soja. Las tintas de soja parecen desteñirse mucho más fácilmente que otros métodos, además apestan, y da la casualidad de que tengo una alergia mortal a todo lo que lleve soja.
¿Cuándo decidiste lo que querías hacer con tu vida?
Ay, creo que siempre lo he sabido; sé que lo llevo diciendo casi desde que aprendí a hablar. Cuando yo era muy pequeña, mi abuelo nos sentaba a todos en sus rodillas, de uno en uno, y nos preguntaba qué queríamos ser de mayores. Dos de mis primas dijeron algo como unirse a un circo o ser bailarina, y no creo que llegaran a dedicarse a eso.
En cambio, otra dijo que quería ser técnica de emergencias sanitarias, y lo es. Yo fui la que dijo que quería ser granjera, y antes de que pudiera terminar, él dijo que yo sería la que tendría coche a los 16. Por supuesto, nos ayudó a todos a conseguir nuestro primer coche… de hecho, ahora que lo pienso, fui la única que tuvo un “coche” de verdad; todos los demás tuvieron camionetas o todoterrenos… mi Buick LeSabre era mejor, pero esa es otra historia.
Mi madre, mi padre, mi abuela y algunos primos han escrito cuentos y poemas, y eso lo he heredado de ellos. Por supuesto, mi abuelo siempre se estaba inventando alguna rima para meterse con la gente; aunque él no se considera creativo, lo es. A varios de mi familia les apasiona la fotografía, y lo que no aprendí por el camino lo aprendí por mi cuenta, así que soy más bien autodidacta.
Recuerdo que, de preadolescente, mi profesora nos dio a elegir entre escribir 10 frases con el vocabulario de esa semana o escribir un relato corto, y sentí que eso me abría el mundo.
Siempre había temido los límites y las restricciones de los deberes. Así que creé una serie de relatos de aventuras protagonizados por una detective encubierta de pueblo a la que mandan a la ciudad a resolver crímenes. A la profesora le pareció genial… será uno de mis futuros proyectos de libro ampliar esas historias.

¿Puedes contarnos 5 rarezas sobre ti y tus aventuras fotográficas?
1. Me da hipo con mucha frecuencia; de media (cuando el asma no está mal, claro) al menos 1 vez cada 15-30 minutos. No te creerías las reacciones que provoca. Aunque da para unas risas estupendas en un retrato por encargo (si consigo recuperarme lo suficiente para sujetar la cámara firme), tiende a atraer a los machos de wapití por curiosidad…
2. …y a menudo, cuando hago esto, da igual qué bicho sea, me pasa lo de la lengua: están perfectos, en una pose bonita y, de repente, ¡zas!, me sacan la lengua. Por supuesto, también me pasa sin que yo haga nada: simplemente posan y sacan la lengua. Supongo que tengo ese efecto en los animales.
3. Mi primer paso con muchos animales, sobre todo con los caballos, es presentarme. Los saludo, les digo mi nombre y les soplo suavemente hacia los ollares para que capten mi olor enseguida. Es un viejo truco transmitido de generación en generación, pero con buena razón. Curiosamente, eso sí, los caballos, como el mío, parecen mostrar más interés cuando acabo de comer algo como guindillas que cuando me acabo de lavar los dientes. Muy raro.
4. Imito sonidos y hago el tonto. Puedo ser bastante tímida (cof, cof) en ciertos momentos y me falta muchísima confianza; sin embargo, normalmente, con la cámara en la mano, suelo ser bastante atrevida. Claro que esto funciona mejor si no hay otros humanos a la vista, aunque también lo he hecho en bodas para que los niños sonrían. Eso sí, hay que tener cuidado: si pronuncias mal justo la llamada equivocada, puedes enfadar a un búho cuando llegue volando y descubra que no eres otro búho. Por supuesto, a veces es divertido para asustar a los parientes que vienen de visita. :0)
5. A veces me pongo, posiblemente, un poco demasiado atrevida. Me encanta acercarme todo lo que puedo, y la mayoría de mis fotos de fauna salvaje y todas mis fotos macro están hechas a un centímetro, a unos centímetros, a unos pasos o, como mucho, a unos metros. He fotografiado murciélagos pardos pequeños a nivel macro. No me gustan especialmente las arañas grandes y espeluznantes, pero intento acercarme lo suficiente para las fotos macro… hasta que saltan o estiran una pata y te tocan… y entonces, ¡puaj! Algunas veces me han acechado mientras yo acechaba algo para fotografiarlo. Siempre es “tranquilizador” oír el chasquido inesperado de una ramita y/o un gruñido o un rugido. Así es como pierdo a más ayudantes. Un momento, no quiero decir que se los coman… simplemente salen pitando hacia el coche y no vuelven a aventurarse en el bosque. Una vez le sostuve la mirada a un oso con una sonrisa, como Davy Crockett, así que simplemente les enseño mi mejor sonrisa. (¡Que conste que esta historia no es ninguna exageración!)
¿Qué otras cosas te apasionan?
La fe, la vida, la familia y la agricultura familiar, por nombrar solo algunas (ya que te he hablado hasta desenfocarte la vista). Mi padre dice: “Los granjeros familiares son una especie de rareza y pronto se extinguirán como los dinosaurios; algo que solo se verá en un museo”. Los granjeros alimentan al mundo, y es el granjero familiar quien más trabaja y mejor cuida. No me gustan las grandes empresas, y menos aún las explotaciones agrícolas corporativas. Las grandes empresas han hecho mucho daño a nuestra economía, sobre todo a la local. El lugar de donde vengo era conocido como la “capital mundial de la matricería”, pero, por culpa de la deslocalización, a los trabajadores les cuesta conservar su empleo. La agricultura también solía ser lo principal por aquí, y cada año se venden unas cuantas granjas más. Nuestra tierra se cultiva al menos desde que vivían aquí los cussewago, ya que eran un pueblo agricultor.
De verdad espero que podamos mantener la granja en la familia y que se hagan cambios en todos los ámbitos para ayudar a los granjeros familiares y continuar con las tradiciones. De verdad, no hay otra forma de vida que se le compare.

¿Estás trabajando en algo nuevo?
El próximo libro de la serie Critters That Call the Farm Home. Y también “The Story”, una novela de aventuras que no para de alargarse. El plan era terminarla antes de cumplir los 20; ja, la vida se interpuso, por así decirlo, o, más concretamente, mi salud. Con todo un mundo que crear, con mapas, cultura, historia y personajes, hace falta tiempo y muchas páginas. Transcurre en un país que he inventado, pero que podría parecerse un poco, por ejemplo, a la Escocia anterior a la pólvora. Hay una chica de granja que conoce a un chico y crecen juntos; entonces ocurren una gran tragedia y un misterio, la aventura los arrastra a ambos y, en medio del caos, se separan y tienen que volver a encontrarse para salvar el reino y a sus familias.
Hay combates de espada, intriga, historia, misterio, réplicas ingeniosas, humor y mucha aventura. También hay dos caballos que son personajes secundarios, pero que desempeñan un papel decisivo, sobre todo a la hora de salvar vidas. Ya te contaré cuando por fin esté terminada y tenga un título como es debido.
Gracias por tomarte el tiempo de leer todas mis tonterías, y me quito el sombrero ante ti por haber llegado hasta aquí. :0) Como dijo una vez alguien que conozco: “¡Feliz hipo!”
Más por venir
Gracias a Lis por responder a la entrevista y compartir su obra. No dejes de visitar periódicamente su sitio web para estar al día de sus últimos trabajos.
Y mantente atento a más entrevistas con artistas ecuestres y fotógrafos.
¿Eres fotógrafo ecuestre o conoces a algún fotógrafo de caballos que te gustaría ver aquí? Deja tu nombre y sitio web en los comentarios o escríbenos para participar.
Traducido del inglés. Leer el original