
El Cheval du Vercors de Barraquand, o caballo Vercors de Barraquand, es un caballo rústico que procede de los montes del Vercors y es conocido por su pie especialmente seguro.
Orígenes
Registrado por primera vez en la abadía de Léoncel por Dom Perrier en 1760, se trata de una línea de sangre antigua. Durante el siglo XVIII no era fácil transportar mercancías para comerciar por los caminos de montaña, por lo que los comerciantes dependían de animales de carga para recorrer sus rutas. A principios del siglo XX los caballos habían sustituido a burros y mulas para esta tarea. Los criados en la montaña eran especialmente apreciados y el número de Vercors de Barraquand empezó a crecer. A finales del siglo XIX los criadores empezaron a pasarse a la cría de caballos y vacas más pesados. Estos animales más grandes agotaban demasiado deprisa los pastos de montaña, así que los ganaderos empezaron a abandonar las montañas y a trasladarse a las llanuras.
Entre ellos estaba un tal señor Barraquand, que se negó a abandonar sus tierras en Ambel, convencido de que había que conservar estos animales de montaña robustos y frugales. Ya mayor, pasó el testigo a su hijo Jules, que a los 14 años adquirió seis yeguas y sementales para formar el núcleo de la manada. Sus métodos de cría resultaron acertados y a principios del siglo XX tenía casi 200 yeguas de cría y unos 8 sementales. También había homogeneizado la raza, creando un tipo bien definido. Es evidente que sus esfuerzos tuvieron recompensa, ya que el caballo lleva el nombre de esta familia tan especial.
Como tantas razas europeas, las guerras pasaron factura. La Primera Guerra Mundial detuvo la cría, aunque se reanudó en cuanto se proclamó la paz. La familia Barraquand no solo volvió a criar de inmediato, sino que compró una montaña entera (unas 800 hectáreas) para facilitar sus planes. La Segunda Guerra Mundial fue mucho peor para la raza, ya que los alemanes destruyeron la granja de la familia Barraquand. Sus animales murieron, fueron liberados o requisados para uso militar.
La reconstrucción
Fue Frédéric Barraquand quien empezó a reconstruir minuciosamente la finca y el programa de cría en Arles. Encontró y reunió unos 150 animales que cumplían los estándares del Vercors y volvió a criarlos. Poco después de empezar, comenzaron a aparecer los automóviles y, a mediados del siglo XIX, tiró la toalla y disolvió su manada en 1963.
Sin embargo, la familia Barraquand es claramente tenaz, y Jean Louis Barraquand (nieto de Jules) puso en marcha otro programa en 1994 con tres yeguas y un semental. Una vez más, las prácticas de cría de la familia resultaron acertadas y en 1997 su manada había crecido hasta 51 ejemplares. Hoy el Barraquand se celebra como patrimonio regional y es la única raza propia de la región de Ródano-Alpes. Según las últimas cifras del DAD-IS, está en peligro crítico con programa de conservación y en 2021 había 200 ejemplares.
Características
Alzada media 14.2-15.3 manos
Crin y cola espesas y onduladas
Pie extremadamente seguro
Morfología
Cabeza de perfil recto y frente ancha
Orejas pequeñas y en forma de media luna
Cuello musculoso, con la cresta bien desarrollada
Pecho profundo
Dorso corto y ancho
Cuartos traseros potentes
Extremidades fuertes, con articulaciones bien definidas
Cascos pequeños y sólidos
Capas tradicionales
Casi siempre castaño o castaño oscuro, a veces mealy (pangaré)
No se aconsejan las marcas blancas en la cara, que solo se aceptan si no bajan de los ojos. Las marcas de las extremidades deben ser negras.
Temperamento
Poco exigente y sobrio
Tranquilo y noble
Usos
Agricultura
Arrastre de madera
Trabajo forestal
Ski joëring
Enlaces útiles
Vercors de Barraquand, Association nationale Cheval du Vercors de Barraquand (ANCVB)
Vídeo
Imagen superior de Prakhar Amba con licencia CC BY-NC-ND 2.0
Traducido del inglés. Leer el original