
El caballo kurdo lo cría el pueblo kurdo de la meseta persa, en Irán, del que toma su nombre.
Orígenes
Como indica su lugar de origen, el caballo kurdo combina elementos de los caballos árabes y turcos. Se cree que la raza desciende del antiguo caballo niseo. Criado para desenvolverse en el duro entorno montañoso del Kurdistán, es un tipo robusto. Esta rusticidad innata se combinó maravillosamente con la resistencia y la velocidad del árabe para dar lugar a un animal apreciado como caballo de guerra por su paso seguro.
Para el pueblo kurdo ha sido una parte indispensable de la vida, bien adaptado a su entorno y criado específicamente para cubrir las necesidades locales. Es tan importante para ellos que muchas de sus tradiciones giran en torno a actividades ecuestres, y los caballos forman parte de las negociaciones de la dote matrimonial.
Aunque en los siglos XX y XXI su número ha disminuido, es probable que los kurdos conserven durante muchos años este miembro de su historia viva.
Con los años han surgido varios tipos: Afshari, Jaf, Kalhor y Sanjabi. Probablemente sus diferencias se deban a prácticas de cría orientadas a necesidades concretas de cada zona geográfica.
Características
Alzada media 13-15.3 manos
Crin y cola espesas
Morfología
Cabeza de perfil recto o ligeramente cóncavo
Ojos grandes y de forma ovalada
Cuello corto, musculoso y erguido
Pecho ancho
Dorso corto
Cuartos traseros inclinados
Cola de inserción alta
Extremidades largas y enjutas
Cascos excepcionalmente duros
Capas tradicionales
Por lo general castaño, castaño oscuro, alazán o, más raramente, negro.
Temperamento
Vivo y valiente
Usos
Equitación
Agricultura ligera
Transporte
Vídeo
Traducido del inglés. Leer el original