Lo básico sobre caballos

Contratar a un cuidador de caballos

· The Equinest

Decir que contratar a alguien que cuide de tus caballos es difícil se queda muy corto. Sabes lo duro que es cuidar caballos porque lo haces cada día. ¿Cómo vas a confiar en que otra persona sepa resolver todos los imprevistos que conlleva el cuidado de tus animales?

Aquí tienes algunas pautas para encontrar a alguien bueno y poder disfrutar de tu viaje, vayas a donde vayas.

* Dónde buscar

Empieza pidiendo recomendaciones a tu veterinario, a tu herrador, a tu entrenador o a la tienda de artículos ecuestres de tu zona. También puedes contactar con una facultad de veterinaria cercana para buscar estudiantes: un poco de formación médica siempre es un plus.

Si eso no te funciona, prueba en internet

Muchos directorios ecuestres tienen anuncios de cuidadores de caballos; aquí tienes algunos para empezar:

* Qué buscar

Lo primero y más importante sería la recomendación personal de alguien que conozcas y en quien confíes. Como eso no siempre es posible, empieza buscando entre los profesionales.

Alguien con un negocio consolidado tiene más probabilidades de ser estable y de fiar. Mejor aún si tiene seguro, porque así te ahorras quebraderos de cabeza con el papeleo. Recuerda que los servicios profesionales de cuidado de caballos pueden costar más al principio, pero, si tienes en cuenta todos los pequeños detalles que entran en juego, a la larga pueden salirte más a cuenta.

* Qué preguntar

Esto es de sentido común y depende en gran medida de tus necesidades. ¿Tienes toda una granja que gestionar o solo necesitas a alguien que le dé premios a tu caballo a las 3 de la tarde todos los días?

Importante recordar:

Comprueba las referencias: hablar con antiguos clientes es una de las mejores formas de evaluar a tu posible cuidador.
El mito de la fianza: la fianza (bonding) está pensada para proteger a los empleadores frente a los robos de sus empleados; no está pensada para ayudar al cliente (es decir, a ti durante tus vacaciones).
El seguro es más importante: cúbrete las espaldas por si el cuidador o alguno de tus animales sufren una lesión. Contrata solo a un cuidador que pueda acreditar que tiene seguro.
Experiencia con caballos: tener experiencia con animales grandes e imprevisibles reduce los riesgos y ofrece a tus animales un mejor nivel de cuidado.
Experiencia con lesiones: puede marcar la diferencia entre un casco dolorido y una factura enorme del veterinario.

* Qué exigir

Antes de empezar a firmar papeles y extender cheques, conviene hacer una prueba con el candidato. Así puedes repasar tus rutinas y explicarle el proceso, y además tienes la oportunidad de ver cómo se relaciona con tus animales.

Fíate del criterio de tus animales sobre las personas que entrevistas.

Una vez tomada la decisión, necesitas tres cosas

1. Alguien cercano de confianza que pueda acudir si tu cuidador necesita ayuda en la zona (o no consigue localizarte enseguida).
2. Un contrato que detalle quién responde si ocurre algo mientras tus animales están al cuidado de otra persona.
3. Todos los datos de contacto de tu cuidador.

* Cómo prepararte

Hazlo todo lo más sencillo y evidente posible para alguien que llega de nuevas a tu rutina. Así le ahorras tiempo, confusión y frustración, y tú puedes plasmar tu rutina de la forma más simple.

Lo imprescindible

Rotula los boxes: con el nombre del animal y la información importante.
Deja a la vista los teléfonos de emergencia: el tuyo, el del veterinario, el del herrador y el de tu contacto en la zona.
Etiqueta todos los piensos y los medicamentos importantes: da instrucciones concretas.
Seguro: entiende bien tu póliza en lo que respecta a la propiedad y a tus animales.
Avisa a las personas clave: informa a tu veterinario y a tu herrador (y, por supuesto, a tu contacto en la zona) de las fechas en que vas a estar fuera, y asegúrate de que tus animales puedan recibir atención de urgencia en tu ausencia.

* Qué proporcionar

Esta lista puede llegar a ser muy larga; sé razonable y organizado.

No olvides:

Pagar bien: recibes lo que pagas.
Preparar un cuaderno: tenlo todo junto, que sea fácil de usar e incluye lo siguiente:

  • Lista de tareas diarias y horario de comidas.
  • Una página por animal con su descripción, enfermedades, alergias, manías o instrucciones especiales.
  • Una lista de las personas que tienen acceso a tu propiedad, tus animales y tu equipo, y de qué puede hacer cada una.
  • Cualquier información vital sobre la propiedad en sí.
  • Otra lista de contactos de emergencia (con esta información, más vale pecar de precavido).
  • Algunas instrucciones concretas de contacto y una idea general de qué justifica llamarte y qué puede resolver tu contacto en la zona.

Más lecturas

Si necesitas ayuda más detallada, consulta Finding A Good Horse Sitter Can Be Difficult, de Equine Ink, y Hiring A Horse Sitter for Your Horse, de My Horse.

No olvides poner a prueba también a tu candidato sobre anatomía del caballo y terminología ecuestre básica.

Traducido del inglés. Leer el original