Arte ecuestre
Los caballos de Henri de Toulouse-Lautrec, 2.ª parte
Henri de Toulouse-Lautrec nació en el sur de Francia, en el seno de una familia aristocrática, a mediados del siglo XIX. Tuvo una infancia débil y enfermiza que le dejó algo deformado físicamente.
Disfrutando de la vida canalla
Henri era un hombrecillo extraño, curiosamente deforme a causa de las fracturas que sufrió de niño. Se aficionó a la canalla vida nocturna de bares y burdeles y se convirtió en un gran bebedor. Aunque gran parte de su arte refleja a la gente con la que pasaba el tiempo (mujeres de vida alegre y bailarinas de cabaret), también tenía un lado más tierno. Ese Henri más tierno disfrutaba del circo y sentía un evidente aprecio por la figura del caballo. Hasta ahora he encontrado caballos en más de 30 de sus obras, así que, si aún no has visto la primera entrada sobre los caballos de Henri, no dejes de echarle un vistazo.
Su enfoque delicado y minimalista consigue definir a sus modelos en lo emocional. Su obra a menudo nos regala un breve momento de intimidad con aquello que observa.
En el circo Fernando: amazona sobre un caballo blanco

Artillero ensillando su caballo

Cartel para La Babilonia alemana

Caballo atado

En el circo: el paso español

La yegua blanca Gazelle

Caballo peleando con su mozo de cuadra

En el circo: doma de caballo y mono

Dos caballeros con armadura

Aún no he terminado
Aunque no lo creas, todavía me quedan más obras de Toulouse-Lautrec por compartir, así que no olvides volver la semana que viene.
Traducido del inglés. Leer el original