
Los caballos salvajes de Namibia no son autóctonos de la zona, así que técnicamente no son salvajes, sino asilvestrados. Los caballos llegaron por primera vez al sur de África en el siglo XVII desde Europa y, como los mustangs de Norteamérica, acabaron volviendo a la vida salvaje.
Orígenes
Aunque se cree que proceden de Europa, su verdadero origen es un misterio. Sin embargo, hay varias teorías, y la más aceptada es que son animales de ascendencia alemana que fueron abandonados allí. De vez en cuando se sumaron otros animales a la manada, abandonados durante la Gran Depresión y con el avance del automóvil.
En 1908, la administración colonial alemana creó una gran zona restringida, con un acceso estrictamente controlado. Parte de esa zona era el territorio por el que vagaban estos caballos y, gracias a esas restricciones, la manada pudo crecer sin intervención humana durante 90 años. En 1986 la zona se abrió y pasó a formar parte del Parque Namib-Naukluft. Curiosamente, esta colonización alemana es probablemente lo que salvó a la raza y, al final, las condiciones y el clima locales han dado lugar a una raza por derecho propio. Su evolución en la zona ha creado una raza de caballo increíblemente resistente y dura.
Esta manada se dio a conocer al público en la década de 1980, y se sabe muy poco sobre los propios animales. Debido al clima extremo de su tierra natal, su número sigue siendo limitado, ya que la madre naturaleza es la única que cuida de ellos. Ha habido intentos de exterminarlos por la grave escasez de recursos naturales, pero el espíritu indomable de estos animales enjutos y fibrosos (y ahora también el Gobierno) los ha mantenido con vida.
Características
Alzada media 14 – 14.3 manos
Morfología
Cabeza atractiva
Ojos grandes y muy separados
Orejas pequeñas y puntiagudas
Dorso corto
Pecho profundo y bien musculado
Espalda musculosa e inclinada
Capas tradicionales
Alazán | castaño | dun (bayo con marcas primitivas)
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Traducido del inglés. Leer el original